LA MONEDA, capítulo 12.

LA MONEDA, CAPÍTULO 12.

Lo de las monedas cada vez me intrigaba más. Tomé la mía entre los dedos y le saqué una foto. Era totalmente improbable que me atreviera a preguntárselo a los desconocidos por la calle, pero por internet era mucho más fácil y la gente parecía mucho más amigable. Antes de entender cómo se usaba el GPS recuerdo que le pregunté a alguien cómo se iba a cierta calle y en lugar de ayudarme me miró con desprecio y me dijo “mira en el maps”. Por supuesto di vueltas hasta encontrar el lugar sin atreverme a hablar con nadie más…

–Ya está.

Me senté en un banco para leer el post y asegurarme de que no hubiera ninguna falta de ortografía. No me gustaría que solo me contestara gente diciéndome cómo se escribían las cosas que ya sabía cómo se escribían.

–“¿Alguien más tiene una moneda como esta?” –leí– “¿sabéis su significado?”

Asentí satisfecho. Seguro que alguien sabría qué decir.

No tardó mucho en aparecer una contestación. Una chica aseguraba que su padre tenía una y que decía que era muy importante, pero no le quería decir por qué.

Apareció otro comentario, “levanta la cabeza”.

–¡Hola!

Levanté la vista. Era Alexandra, con un batido entre las manos. Le dije que tenía pensado ir directamente a casa a cazar a Ben. Ella se ofreció a acompañarme

–Solo si no me cambias por un mendigo otra vez.

–No, claro que no.

La idea era volver dando un paseo, así que pedí en un bar un café para llevar. Ella aprovechó para ir al baño y a su salida empezamos a caminar hasta casa mientras hablábamos. Bueno, hablaba. Yo no podía dejar de estar pendiente del teléfono.

–No deberías obsesionarte demasiado con esa moneda. Déjala estar.

–Es que muchos tienen una y siempre es algo importante.

–Yo también tengo una –dijo Alexandra como si nada, pero no sé para qué es.

Exhalé tranquilo. Además, el post también estaba dando sus frutos. Casi nadie sabía qué era esa moneda. Algunos preguntaban qué era y otros muchos me decían que si yo tenía la moneda debía saber qué significaba, pero nada me daba una respuesta concreta. Hasta uno escribió “¿Recuerdas las cartas? Es exactamente lo mismo, es una posición en la cola”.

Ni Alexandra ni yo entendimos la referencia.

Entonces la pantalla de mi teléfono dio error.

–¿Error? –preguntó Alexandra.

Cargué la página rápidamente, pero seguía dando error. Solo cuando entré en mi email supe que habían reportado mi post como ofensivo y me habían bloqueado en la página social.

Todo por una foto de una moneda.

Y por supuesto llegué a casa tarde de nuevo. Ben ya se había marchado.

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